Clase de objeto: Euclid
Nivel de amenaza: Naranja
Procedimientos Especiales de Contención
El SCP-25 se mantiene en una instalación de contención de 30 m x 30 m, construida con compuesto de hormigón de alta resistencia, con revestimiento interior en materiales absorbentes acústicos y aislantes térmicos. La sala cuenta con un sistema de control ambiental que regula temperaturas entre 15°C y 20°C, y mantiene una humedad relativa estable en torno al 45%. La apertura del recinto solo puede realizarse mediante controles redundantes, gestionados por dos Administradores de Seguridad certificados y con credenciales biométricas y codificadas, en horarios coordinados y supervisados por cámaras de alta definición instaladas en puntos estratégicos, grabando en tiempo real.
Todo acceso al área requiere autorización previa por al menos dos niveles de autoridad, y se lleva un registro detallado de cada ingreso y egreso. Se prohíbe terminantemente la introducción de objetos, sustancias químicas o dispositivos electrónicos no autorizados. El personal que realiza tareas de mantenimiento o investigación debe cumplir con protocolos de bioseguridad y protección integral, incluyendo trajes de radioprotección y protección auditiva.
FOUND.
El SCP-25 no debe ser transportado fuera de las instalaciones sin protocolos específicos y aprobados de emergencia, que incluyen contenedores especializados y medidas de protección contra la liberación involuntaria de la anomalía. Está prohibido intentar manipular, activar o interactuar con el objeto sin autorización explícita y supervisión directa del personal de Nivel 4 o superior.
Descripción
El SCP-25 es una estructura de masa variable, compuesta principalmente por un material desconocido que exhibe propiedades físicas poco comunes. La anomalía parece tener la forma de una esfera con un diámetro fluctuante entre 1 y 3 metros, dependiendo de su estado de activación y tensión interna. La composición del SCP-25 afecta principalmente las propiedades de transmisión y absorción de energía, presentando una flexibilidad física notable y características termo-resistentes.
El SCP-25 permanece inactivo en condiciones normales, pero puede activarse espontáneamente o mediante estímulos externos específicos. La activación se caracteriza por un aumento súbito en la radiación fría del objeto, acompañado de un cambio en la percepción sensorial en su proximidad, en particular en campo acústico y térmico. Cuando está activo, el SCP-25 genera un campo de energía que altera las condiciones físicas de su entorno inmediato, creando un área de efecto de aproximadamente 5 metros de radio, dentro de la cual la transmisión de calor, sonido y energía electromagnética se ve afectada.
El componente más conocido del SCP-25 es su capacidad para absorber ondas acústicas y térmicas, reduciendo o anulando por completo su propagación en su perímetro. Como consecuencia, dentro del área de efecto, los sonidos se amortiguan y el calor se disipa en mayor volumen, produciendo un ambiente que puede variar desde una sensación de frío extremo hasta un vacío térmico. Sin embargo, el objeto no produce ni genera energía por sí mismo; simplemente modula y redistribuye las energías dentro de su radio de efecto, actuando como un mediador ambiguo entre diferentes formas de energía.
No se ha detectado ninguna interacción que pueda alterar la estructura interna del SCP-25 ni que dilate o contraiga permanentemente sus límites físicos de forma durable. Sin embargo, en ciertos casos de sobrecarga o exposición prolongada a estímulos específicos, el objeto ha alcanzado estados de hiperactividad, durante los cuales puede generar ondas de energía de amplio espectro que afectan dispositivos electrónicos y alteran la percepción sensorial en áreas circundantes.
El principal método para desafiar, activar o manipular el SCP-25 consiste en exponerlo a estímulos acústicos o térmicos de alta intensidad. La congestión sensorial o el uso de frecuencias específicas parecen aumentar la probabilidad de activación. Sin embargo, dichas acciones conllevan un riesgo elevado de desestabilización de la contención y posibles eventos de liberación descontrolada de energía.
Descubrimiento
El SCP-25 fue descubierto aproximadamente en la región centro-sur del continente, en un sitio arqueológico recientemente exhumado durante una operación de excavación rutinaria en fecha indeterminada. Los reportes iniciales indican que la anomalía fue hallada en un estado de semi-enterramiento, rodeada por estructuras que parecen ser restos de un sistema de protección o ritual de antiguos habitantes desconocidos.
La primera sospecha de la anomalía surgió cuando pequeños dispositivos electrónicos utilizados en la excavación dejaron de funcionar en un radio de 10 metros del objeto, y el personal reportó una sensación de frío intenso y sordera temporal. Posteriormente, al manipular el objeto con herramientas no especializadas, se registró un patrón de comportamiento irregular del mismo, con cambios en su tamaño y un aumento en las propiedades de absorción de energía.
El hallazgo fue reportado a la Fundación tras la evaluación preliminar, que reveló potenciales riesgos y anomalías en sus propiedades físicas y energéticas.
Registro de Pruebas

Prueba A — Objetivo: Evaluar la capacidad de absorción de energía del SCP-25 frente a estímulos acústicos.
Procedimiento: Se sometió a la anomalía a una fuente de sonido de 150 dB, en una frecuencia de 1 kHz, durante 10 minutos.
Resultado: El objeto amplificó sus efectos de absorción, reduciendo el sonido a niveles inaudibles en un radio de 4.5 metros, acompañado de una leve expansión en su tamaño. La temperatura ambiente descendió aproximadamente 2°C en el perímetro.
Conclusión: El SCP-25 actúa como un amortiguador acústico, con capacidad de mejorar sus propiedades en respuesta a estímulos.
Prueba B — Objetivo: Determinar la respuesta térmica de SCP-25 con estímulos de calor intenso.
Procedimiento: Se aplicaron fuentes de calor de 200°C en contacto directo con diversos puntos del objeto durante 8 minutos.
Resultado: El SCP-25 disipó la mayor parte del calor hacia su entorno, causando un descenso de temperatura de 5°C en el área circundante, y manteniendo su integridad estructural. Se evidenciaron fluctuaciones en su tamaño, con una expansión temporal de 0.3 metros durante la prueba.
Conclusión: La estructura puede disipar temperaturas elevadas, reforzando su carácter de mediador energético.
Prueba C — (si aporta) Objetivo: Analizar la interacción con frecuencias específicas.
Procedimiento: Se emplearon ondas ultrasónicas de diferentes frecuencias entre 20 kHz y 200 kHz.
Resultado: El SCP-25 mostró mayor sensibilidad a frecuencias en torno a los 50 kHz, en las que incrementó su actividad, manifestándose más intensamente en su campo de influencia.
Conclusión: La respuesta del objeto puede ser modulada mediante estímulos específicos, aunque con riesgos asociados.
Incidente 25-1
Durante una prueba programada, un fallo en el sistema de control remoto provocó la activación no autorizada del SCP-25, lo que llevó a la creación de un área de efecto con temperaturas por debajo de los -20°C, imposibles de mantener con los protocolos habituales. La anomalía emitió ondas de energía que afectaron sensorialmente a todo el personal en el área, generando sordera temporal y confusión. La contención fue restaurada en 12 minutos, y se descubrió que la sobrecarga había provocado un aumento en su tamaño en un 35%. Como resultado, se actualizaron los protocolos para incluir sistemas de emergencia de bloqueo automático y alarmas de sobreactividad.
Entrevista 25-ALFA (Extracto)
[Inicio de transcripción]
Investigador: ¿Cuál sería la función original del SCP-25 en sus contextos históricos?
Sujeto: No se puede decir con certeza, pero parece ser una especie de mediador energético, quizá un relicario o un dispositivo ritual destinado a equilibrar fuerzas.
Investigador: ¿Qué riesgos implica manipularlo?
Sujeto: Su poder de absorber y redistribuir energía puede devolver lo que tomó, en formas impredecibles. No es una simple pieza, tiene vida propia en sus efectos.
[Fin de transcripción]
Riesgos y protocolos de emergencia
El SCP-25 representa riesgos en varias dimensiones:
- Personal: exposición a temperaturas extremas, impactos sensoriales, sobrecarga de energía.
- Civil: posible liberación de energía en condiciones no controladas, efectos ambientales locales.
- Medioambiental: alteración en radiaciones térmicas y acústicas que podrían afectar flora y fauna cercanas.
Para mitigar riesgos, se aplican protocolos de aislamiento en caso de sobreactividad: cuarentena del área, uso de trajes protectores, emisión de señales de advertencia y monitoreo constante con sensores de energía, temperatura y sonido. En caso de activación descontrolada, se dispone la neutralización mediante campos de contención electromagnética no letal, diseñados para reducir su capacidad de absorción y limitar su campo de efecto.
Adendas
Adenda 1 — Documento interno de análisis: Se encontró un mural en el sitio arqueológico que presenta símbolos que podrían corresponder a un sistema de contención ritual, indicando que el SCP-25 pudo haber sido manipulado en contextos antiguos para equilibrar fuerzas naturales o cósmicas, lo cual sugiere un origen sin precedentes en la historia humana.
Adenda 2 — Se ha observado una posible correlación entre los períodos de aumento de actividad del SCP-25 y eventos meteorológicos extremos, sugiriendo que el objeto podría influir en patrones climáticos regionales cuando su energía se desestabiliza o activa en exceso.
Etiquetas
tipo: objeto · clase: Euclid · riesgo: físico
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